Mercedes Molina

¿Qué vitaminas son buenas? ¡Mi hijo no quiere comer!

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Ninguna de las vitaminas que se compran, abren apetito, eso es una estrategia de publicidad para vender más.

‌Las vitaminas se indican cuando hay riesgo de deficiencias, como al nacer que se aplica Vitamina K para evitar sangrados, en menores de 1 año de edad amamantados exclusivamente con leche materna, se indica la vitamina D para evitar el raquitismo, y las familias veganas la Vitamina B12 por riesgo de anemia megaloblástica.

Si tu hijo o hija no quiere comer, o come muy poquito, dar vitaminas, ¡NO VA RESOLVER EL PROBLEMA!

Muchas veces es una percepción falsa de las familias de la cantidad que deberían consumir los niños. Y pensamos… «Si es más grande debe consumir más cantidad de alimentos», y la verdad no es así.

La sensación de hambre, de apetito va influenciado por la velocidad de crecimiento del niño o niña, y por las necesidades del momento: actividad física, enfermedad, ingreso a las guarderías o escuelas, cambio de cuidadores.

También hay situaciones donde presentan alteraciones en la integración sensorial (no perciben las texturas, sabores, colores y temperaturas de los alimentos con agrado y satisfacción), por lo que debe ser valorado y estudiado por un equipo multidisciplinario como Pediatra, especialistas en el neurodesarrollo, terapia de lenguaje, terapia ocupacional y odontopediatría; porque aunque ellos deseen llevarse los alimentos a la boca para masticar y deglutir no pueden, para esto debe existir una terapia de alimentación.

Recomiendo cambiar las estrategias ante la situación:

  • No forzar, ni obligar, no amenazar, no chantajear para comer.
  • Tener una actitud neutral, no poner malas caras.
  • Ambiente afectivo, seguro y cariñoso.
  • Disminuir expectativas de que debe quedar el plato limpio.
  • Ofrecer mínimo 15 veces los alimentos que más rechazan, con diferentes presentaciones en texturas, formas de dibujos animados y temperaturas.
  • Platos coloridos, divertidos y variados.
  • Ser ejemplos, ellos imitan a sus cuidadores, familias.
  • Veremos a corto y mediano plazo, más aceptación de los alimentos, si la situación no mejora y está alterando el crecimiento de niño o niña, si es conveniente una valoración por el pediatra.‌
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Sobre el autor

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Dra. Mercedes Molina

Especializada en Pediatría – Puericultura y Consultora en Lactancia Materna.

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